Infertilidad es la incapacidad de conseguir un embarazo tras un año de relaciones sexuales frecuentes sin usar ningún anticonceptivo. La infertilidad puede superarse. La esterilidad es la incapacidad para concebir un hijo en cualquier circunstancia. Un 10-15% de las parejas presenta infertilidad, pero muchos de estos casos pueden solucionarse. Los problemas de infertilidad pueden ser debidos a problemas en los espermatozoides, óvulos, dificultades en su unión, alteraciones en las trompas de Falopio o el útero, infecciones, factores inmunológicos y otros factores como una disfunción sexual. La infertilidad no hace que un hombre sea menos hombre o una mujer sea menos mujer, y no tiene nada que ver con el atractivo o capacidad sexual. La infertilidad puede ser frustrante y decepcionante y una fuente de tristeza para las parejas que la sufren.
Cuando la pareja no logra la concepción en un tiempo razonable debe buscar ayuda médica. En estos casos los especialistas solicitarán una serie de pruebas en el hombre y la mujer para encontrar la causa de la infertilidad y poder solucionar el problema.
Exploraciones complementarias que se solicitan al hombre:
- Espermiograma, que es un análisis de semen que determina su cantidad y color, así como el número de espermatozoides y su movilidad, es decir, la calidad del semen.
- Cultivo de semen, para determinar si existe infección o si existe sangre.
Exploraciones complementarias que se solicitan a la mujer:
- Ecografía ginecológica, para valorar el estado de los ovarios y del útero. Se pueden detectar alteraciones que dificultan el embarazo como miomas, útero didelfo, útero bicorne y otras alteraciones uterinas.
- Análisis de sangre, para determinar los niveles de hormonas involucradas en la ovulación como es la FSH, LH, testosterona, progesterona, estradiol, TSH, prolactina basal y DHEA basal, cada una en un momento concreto del ciclo. De esta manera se puede llegar a saber si existe un problema en la ovulación y a qué es debido: ovarios poliquísticos, fallo ovárico precoz,…
- Histerosalpingografía, prueba que sirve para valorar el útero y el estado de las trompas de Falopio, para que no exista ninguna obstrucción.
- Otras pruebas útiles son la RMN (resonancia magnética) pélvica, histeroscopia, cariotipo,…
No todas las mujeres necesitan hacerse todas las pruebas. El médico ginecólogo valorará cada caso en particular.
Tratamiento
El tratamiento de la infertilidad depende de la causa en cada caso, pero hoy en día existen soluciones muy avanzadas que logran el embarazo en un gran número de casos, como la inseminación artificial y la fecundación in vitro.
La fiebre es uno de los modos en que el cuerpo combate una infección. Se considera fiebre al aumento de la temperatura axilar mayor o igual a 38ºC o rectal mayor o igual a 38,5ºC. Se habla de febrícula a temperatura axilar mayor de 37ºC y menor de 38ºC. La fiebre suele ser la repuesta a una infección, generalmente vírica en los niños aunque también puede ser secundaria a procesos bacterianos como faringoamigdalitis estreptocócica, otitis o en menor medida, otras enfermedades más graves como neumonías, afortunadamente menos frecuentes.
El soprepeso y la obesidad son factores de riesgo cardiovascular muy importantes. También es importante dónde se concentra el peso o la grasa, ya que si la grasa se concentra alrededor del abdomen (lo que se demonina obesidad manzana, la figura del individuo tiene forma de manzana), el riesgo cardiovascular es mayor que si se concentra alrededor de las caderas y muslos (lo que se denomina obesidad pera, la figura del individuo en este caso es más parecida a la de una pera). La obesidad manzana la podemos detectar midiendo la circunferencia de la cintura justo encima de las caderas, y la cadera alrededor de las partes má amplias de los glúteos. Al dividir la medida de la cintura entre la de la cadera se obtiene el índice cintura-cadera. Se considera alterado o indicador de obesidad manzana un índice cintura-cadera mayor de 0,95 en los hombres o de 0,80 en las mujeres.
La mejor alimentación en el bebé hasta los 6 primeros meses de vida es indiscutiblemente la lactancia materna, la comida natural del bebé lactante. Actualmente, para las mamás que no pueden dar el pecho o que han decidido alimentar a su bebé con lactancia artificial, existen también fórmulas comerciales muy buenas en las que se puede confiar. En este caso, se le da al bebé la fórmula de inicio (tipo1) hasta los 6 meses y a partir de los 6 meses la fórmula de continuación (tipo2).